
La otra noche mientras dormía mi corazón se fugó de mi cuerpo. Escaló mi garganta con el cuidado de no hacer movimientos bruscos, y salió por mi boca cual si fuera un portal. Con su dedito ensangrentado escribió una nota en las sabanas que decía “hasta la vista”. En realidad no me sorprendió mucho su partida, muchas noches le sentía inquieto, latiendo tan rápido que parecía que saldría volando a través de mi pecho. Espero algún día sienta algo de nostalgia y vuelva a mí.